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3/8/10

Primeros "ausilios"

Hoy comenzaron a impartir un curso de primeros auxilios o “ausilios” en la sala 7, aquí, en la Cineteca Nacional de México. Logré escaparme y con muy buenas razones: estoy de acuerdo que la primera persona que importa en una emergencia es uno mismo. Estando uno sano es más fácil ayudar a otros y podemos evitar convertirnos en otra víctima. Según la penosa y tercermundista presentación los “terseros” no deben decidir por ellos mismos que es bueno para tratarlos… ya me imagino a alguien alérgico al yodo “con Isodine no, soy alérgico” y el paramédico “cálmese, yo sé lo que es bueno para usted”

Creo que, para dar un curso, lo mejor es que la persona que lo lleve tome uno de “cómo dar cursos”. El médico que lo daba sólo despegaba la vista de sus diapositivas cuando cambiaba a la siguiente y nos miraba preguntando si alguien tenía alguna duda. Si me van a leer el curso, y lo van a hacer mal, mejor que me den unas fotocopias y yo sabré como me apaño. Consejo: A la hora de comenzar una plática no usen frases como “bueno, lo que vamos a ver ahorita es un poco aburrido” o “no se me vayan a dormir en la parte teórica” Al hacer esto, uno predispone a la gente a que el tema que uno tratará va a ser aburrido.

Las contradicciones matan a las ideas. Cuando terminó de hablar de torniquetes y explicó como funcionan dijo que nunca hay que hacerlos, que es sólo algo que se solía hacer en el pasado y que por eso lo incluyó en el tema. Minutos después pregunté por qué no veíamos también sangrías, ventosas, hierbas masticadas aplicadas directamente a la herida y curaciones con lengua de zorro en la nuca. Como siempre, no todo el mundo comparte mi sentido del humor y creyeron que era sarcasmo… bueno, en parte así fue pero entre ver temas que dan en la primaria o un poquito de historia de la medicina, y sean honestos, ¿Cuál preferirían?

21/9/09

La ausencia de los padres o El día que la tía Tere me dijo que llevara putas a mi casa

A sugerencia de mi prima Des escribo esta entrada.

¡Ya casi, casi, nos vamos de viaje! Frase que veníamos escuchando mi hermano y yo desde febrero y no dejaba de ser repetida varias veces por semana, cada vez más y más.

Hagrid Menéndez, antes Harry Potter, mi hermano, instantáneamente sintió una plácida liberación, como llegar al baño de casa después de un largo viaje o rascarse los genitales con una piña, dicen. Los señores padres, como siempre, no paraban de girar instrucciones y de bañarnos con consejos que uno ya sabe; dejen cerrado, alimentan a los perros, sacan la basura, recogen las cacas de las perras, no lleguen tarde, buzos con la bomba, etc.

Ayer, en cuanto los padres abordaron a ese su taxi que los llevaría para el aeropuerto, la Chica comenzó a llorar, la Chicha se deprimió un poco, Hagrid Menéndez decidió subir a jugar el juego de la guitarrita imaginaria que está tan de moda y que tanto detesto. El abuelo, Isshat tiene razón ¿Si tanto les gusta por qué carajo no practican mejor con una guitarra de verdad? Lo que es seguro es que el abuelo y su charro negro somos unos amargados.

Ayer por la tarde mi abuela me llamó para decirme que contábamos con ella para lo que fuera. Yo, que, genéticamente, soy tan mono, le ofrecí lo mismo ahora que se encuentra de Naborita cuidando a los hijos de mi tía Liliana, que también anda por el viejo continente. “Manolito, los invito a comer el sábado” Abnegada Nabora, no sabe en que se mete. “No Meche, mejor cómprame una casa. Te sale más barato. Es como si te invito a beber, tomas mucho y bueno. Mejor hacemos unas tortas o algo así” En eso quedó la cosa. Me recomendó portarme mal y me dijo que estaría al tanto. Teresa Phillips, madrina de mi hermano y tía adoptiva mía, Me llamó hoy por la mañana para preguntarme cómo la llevábamos. Una vez obtenida una respuesta satisfactoria me ofreció hacerse cargo de mi hermano en el queso de que a mi se me ocurriese invitar a la casa unas putas. No conozco putas, Tere –Enuncié- y me respondió que con que conozca una tengo, que hay que darle vuelo a la hilacha y que me mandaría mi kit de supervivencia; Condones, cerveza, un CD de Barry White y, no podían faltar, antibióticos.

Crónica ligera de la obra (en versión policiaca)

Ahora, la obra de teatro del viernes. Por azares del destino o, quizás, una intervención divina por parte de Cthulhu todo salió de maravilla. Hubo algún error por ahí pero nada que lamentar: Comparecieron los sospechosos, llamados actores en el medio, a escena descendiendo desde la parte posterior del teatro, butacas. Se desato el crimen en cuanto Chéjov, alias Lomelín, comenzó a hablar sobre él mismo. Se abre el telón y se aprecia a un oficinista, un metro setenta de estatura, veinticinco años, tez morena, pidiendo agua y pasiflora en gotas. Entra un hombre robusto, treinta años con un bastón y la locura se desata. A pesar de las asechanzas y constantes conatos frustrados de violencia el saldo fue blanco sin pérdidas que lamentar. Me divertí mucho o, como dicen los policías; X-3

13/7/09

X



Estos últimos días he andado muy acelerado y contento. Se debe, creo, a que no tengo tiempo para andar de ocioso; trabajo, ensayo, dormir, trabajo, ensayo, dormir y así de lunes a viernes. Los fines de semana sólo tengo ensayo los sábados y, próximamente, los domingos para la película de Poncho, alias “Puchungo” o también “Hombre elefante (a raíz de los golpes que le propinan el Tae Kwondo y las puestas con plexiglass”) Insisto: Poncho films o Puchungo films me parecen buenos nombres.

Por culpa de mi hermano he soñado con zombies. Siempre es lo mismo: Estoy en mi casa y me entero de un ataque masivo de zombies, saco la escopeta (¡Dios! ojalá tuviera una en verdad) y a abrirme paso hasta un centro comercial. También, a mi hermano, le debo algunas cosas buenas.

Sigo sin computadora y eso, en verdad, me pone un tanto histérico. Quiero una monjita para fines personales… pronto será.


8/6/09

El calendario que perdió 7 días



El Dr. Shisep es médico, el pescador, aquél de la caña de pescar y maletín, el señor que viste de diablo y el borracho tienen más en común de lo que imagináis.

Que bueno que el Dr. Shisep no es psiquiatra; le quedaría el sobre nombre de Dr. Shithead. Que bueno que el hombre del maletín lleva caña, eso explica un poco su personalidad. Que bueno que un hombre vista de diablo cuando sus prejuicios colisionan por ser totalmente diferentes a la imagen que quiere dar y, el borracho… que bueno que es borracho. Si bien el alcohol no ayuda a olvidar, como dice el borracho cliché, sí ayuda a que no importe.

El caso es, que estos cuatro hombres, soy yo. No padezco de desordenes de personalidad ni mucho menos. Yo, soy o no soy. Estoy de buenas o estoy de malas pero, aun así, sigo y seguiré molestando. Estos hombres, almas o personalidades, no son parte de mí pero lo serán. Primero el Dr. Shisep y yo seremos uno, después el pescador, luego el hombre que viste como si fuera un diablo y, finalmente el borracho de unos 56 años.

Me ha tocado interpretar a estos cuatro personajes en una obra de teatro: EL CALENDARIO QUE PERDIÓ 7 DÍAS de Enrique Suárez de Deza.

Todo gira entorno a la vida y la muerte. La obra, también. Desde la semana pasada empezaron las lecturas y anotaciones. Esta semana, supongo, comenzaremos a leer con intención. Los compañeros con los que trabajaré parecen ser muy agradables. Sólo me quejo de uno. Un imbécil: no sabe leer, le cambia acentos y tildes a casi, casi, todas sus líneas. Crea argentinismos al por mayor, expresiones sin lógica, le resta personalidad a su personaje y lo debilita en demasía. Cualquiera puede actuar, pero, para actuar bien, se necesita leer y bien.

Me ha hecho sentir bien el regresar a actuar con ellos. Creo que lo que me hace más feliz es el leer y ser otra persona a ratos. No es que no me guste ser yo pero, vamos, es morboso, es agradable.

Pues mucha ojalá nos vaya bien. Mucha mierda y nos estamos leyendo.

Carpe diem quam minimum credula postero